zhars bangkok

Desde mi más tierna infancia, momento en el que me estampé de bruces con el mundo del graffiti, siempre consideré las pegatinas como un soporte muy a tener en cuenta.

Esta forma de expresión, empezó a popularizarse en los años 80 gracias a las compañías de Skate,  bandas de Punk Rock o la propaganda política, y podemos decir que para muchos artistas urbanos, fue la puerta de entrada al diseño grafico.

Dentro del mundo del graffiti, era una forma de intervención llena de ventajas: eran veloces, discretas y más amigables con el entorno, mucho menos gamberro que cualquier aerosol o rotulador. Además, dicho soporte permitía realizar diseños más elaborados en contraposición a la espontaneidad y clandestinidad del Tag. Corrían los años 90 y para mí, la producción en imprenta era impensable y todo se limitaba a producir cada pegatina artesanalmente una a una, algo a lo que su carácter efímero, no le hacía justicia.

A día de hoy,  el mundo de la pegatina es una cultura en sí misma y con un crecimiento exponencial con el paso de los años, el fenómeno Sticker Art, inunda el planeta.
Las herramientas digitales y las imprentas online mutaron el ecosistema y puedes encontrar en cada rincón de la ciudad, impactantes diseños, de los más llamativos materiales, formas y tamaños.
A nivel personal, siempre intento mantenerme activo, y no contemplo un viaje o unas vacaciones sin meter mi taco de pegatas en la mochila, la verdad es que no hay “Free Tour” que se me resista, jiji.
Si me preguntasen que cómo podría explicar esta  absurda obsesión de pegar pegatinas, lo único que se me viene a la cabeza es lo siguiente:

‘El juego es simple, nunca termina y al principio no sabes para que sirve. Eres un coleccionista y tienes que pegar todos los cromos en el álbum. Lo único raro es que en esta colección el  cromo siempre es el mismo, lo que cambian son las infinitas paginas. Hazte a la idea, nunca acabaras la colección, pero lo que realmente importa  es disfrutar de los buenos momentos. Ya se encargarán otros, de recordarte que pasaste por todos esos sitios remotos. De esta forma, no olvidaras que lo importante, no  es llegar a tu destino, sino disfrutar del viaje’.

Las páginas de mi álbum son la representación de los sitios más  pintorescos y las ciudades más cosmopolitas y el cangrejo ya descubrió ciudades como Madrid, Londres, Berlin, Tanger, Amsterdam, Oporto, Lisboa o Bangkog entre otras muchas, en las que conoció un montón de pegajosos amigos.

Zhars Cangrejo Amsterdam
El cangrejo visitando Red Light District, Amsterdam

Es un vicio tonto, lo admito, pero me transporta a mi adolescencia y me conecta con aquellos inicios en el mundo del graffiti, en los que el street bombing y dejar huella era lo único que importaba.

Además, ¿hay algo más reconfortante que ver la sonrisa de alguno de tus amigos, posando en una foto con el cangrejo que descubrió en el sitio más recóndito?.

A veces cuesta hacerse hueco...
zhars cangrejo Paste Up
El paste Up tambien tiene su encanto...
Zhars Cangrejo London
Haciendo amigos en Londres...

Si quieres saber más  sobre esta cultura, puedes visitar  http://stickemzine.com/ un interesante proyecto web en formato fanzine, en el que artistas del mundillo hablan sobre su experiencia en el mundo del sticker art y sus más disparatadas anécdotas.
También puedes echar un vistazo a este breve documental, para tener uno idea más profunda de la cultura a nivel internacional…